Loopamid® demuestra que el reciclaje textil-a-textil es posible: ahora la innovación debe avanzar más rápido
Durante años, uno de los principales desafíos de la economía circular textil ha sido evitar que reciclar signifique simplemente convertir una prenda en un producto de menor valor. Hoy nuevas tecnologías comienzan a demostrar que es posible avanzar hacia algo mucho más ambicioso: transformar residuos textiles nuevamente en materia prima apta para fabricar textiles de alta calidad.
Uno de los ejemplos más interesantes es Loopamid®, una poliamida 6 desarrollada por BASF que se fabrica íntegramente a partir de residuos textiles.
Su primera planta comercial, ubicada en Shanghái, tiene una capacidad anual de 500 toneladas y representa un avance significativo hacia el reciclaje textil-a-textil a escala industrial.
De residuo textil a nueva fibra
Actualmente, gran parte de la materia prima utilizada proviene de residuos de producción: recortes, errores de corte y descartes generados durante diferentes etapas de fabricación.
Pero la tecnología también puede incorporar prendas usadas que contengan poliamida 6.
Aquí aparece una de las principales dificultades que enfrenta toda la circularidad textil: una prenda rara vez está formada por un único material.
Puede contener distintos tipos de fibras, hilos, cierres, botones, elásticos, recubrimientos y tintes. Identificar, separar y procesar estos componentes convierte el reciclaje posconsumo en una tarea considerablemente más compleja.
El próximo cuello de botella: identificar y clasificar
La existencia de una tecnología capaz de reciclar poliamida no resuelve por sí sola el problema.
Loopamid® enfrenta actualmente una limitación que probablemente será común a muchos futuros sistemas de reciclaje textil: faltan flujos de residuos bien identificados, clasificados y disponibles a escala industrial.
Todavía no existen sistemas suficientemente desarrollados para recuperar grandes cantidades de prendas según su composición específica.
Por eso están adquiriendo importancia tecnologías como la espectroscopía de infrarrojo cercano (NIR), capaz de identificar fibras textiles y ayudar a clasificar automáticamente grandes volúmenes de materiales.
La innovación en reciclaje necesitará, por tanto, avanzar paralelamente con innovación en recolección, identificación, clasificación y trazabilidad.
Reciclar sin perder calidad
Uno de los aspectos más relevantes de Loopamid® es que busca superar el tradicional downcycling.
En muchos procesos actuales, un textil usado termina convertido en relleno, aislante u otro material de prestaciones inferiores.
Loopamid®, en cambio, permite recuperar poliamida 6 con propiedades equivalentes a las del material convencional, posibilitando su reincorporación a procesos textiles existentes.
Esto abre la puerta a un concepto fundamental para la economía circular: que una fibra pueda pasar de textil a textil, manteniendo el mayor valor posible durante sucesivos ciclos.
Diseñar hoy pensando en el próximo material
Los primeros productos comerciales aportan otra enseñanza importante.
Zara desarrolló una chaqueta fabricada íntegramente con Loopamid®, incluyendo cierre, botones y relleno. Adidas, por su parte, utilizó el material en prendas desarrolladas dentro del proyecto T-REX.
Más allá de las marcas, lo relevante es el principio detrás de estos productos: el reciclaje resulta mucho más eficiente cuando la prenda fue diseñada desde el comienzo para ser reciclada.
Eso significa revisar decisiones que hasta ahora podían parecer exclusivamente productivas: composición de telas, accesorios, mezclas de fibras, tipos de cierres, etiquetas, costuras y posibilidad de desmontaje.
¿Qué significa esto para la ropa de trabajo?
Para el vestuario laboral, este cambio puede ser especialmente significativo.
Las empresas pueden conocer cuántas prendas adquieren, a quiénes se entregan, cuánto tiempo se utilizan y cuándo deben reemplazarse. Esto convierte a los uniformes y ropa de trabajo en un flujo potencialmente más trazable que la ropa de consumo masivo.
Pero para aprovechar esa ventaja será necesario conocer con precisión qué materiales contiene cada prenda y cómo deberán gestionarse al finalizar su vida útil.
Aquí se conectan diseño circular, fichas técnicas, etiquetado, trazabilidad, reparación y sistemas de recuperación.
La tecnología avanza. El sistema debe hacerlo también
Loopamid® demuestra que una parte fundamental del desafío ya puede resolverse: producir nuevamente fibras textiles de alta calidad a partir de residuos textiles.
Sin embargo, disponer de la tecnología no garantiza por sí solo una economía circular.
Para avanzar a escala será necesario desarrollar simultáneamente sistemas de recolección, clasificación automatizada, información de composición, diseño para reciclaje y capacidad industrial.
La próxima gran carrera de innovación textil probablemente no consistirá solamente en descubrir nuevas fibras. Consistirá en construir el sistema capaz de mantener las fibras que ya existen circulando durante mucho más tiempo.
Y para una industria que genera enormes volúmenes de materiales cada año, el desafío ya no parece ser preguntarse si es posible.
La pregunta es qué tan rápido seremos capaces de hacerlo a escala industrial.
Información basada en artículo “A key to the circular economy” de Anna Moldenhauer publicado por Stylepark Magazine y reproducido por Texpertise.