Ecodiseño y eco-modulación: lo que viene para las compras textiles responsables
El futuro de la regulación textil apunta a una idea central: no todos los productos deben ser tratados igual. Las prendas mejor diseñadas desde el punto de vista ambiental podrían recibir incentivos, mientras que aquellas más difíciles de reciclar, menos trazables o con sustancias problemáticas podrían enfrentar mayores costos. Ese principio se conoce como eco-modulación.
En el benchmark regulatorio presentado por Falabella en el marco de la Mesa de Circularidad Textil de la CCS, se señala que la Ley REP para textiles converge a nivel global hacia esquemas obligatorios, sistemas colectivos, mayores exigencias de trazabilidad e incentivos al ecodiseño. Esta tendencia es especialmente relevante para empresas chilenas que compran grandes volúmenes de ropa laboral, porque anticipa los criterios que podrían influir en el mercado local.
La eco-modulación busca que el diseño del producto tenga consecuencias económicas. En los ejemplos europeos revisados, se consideran bonificaciones para prendas con contenido reciclado certificado, durabilidad verificada y composición dominante de una sola fibra; y penalizaciones para prendas con etiquetado inadecuado o presencia de sustancias peligrosas.
Para las áreas de compras, esto abre una pregunta estratégica: ¿los uniformes y prendas laborales que se compran hoy están preparados para un mercado más exigente? En la práctica, una prenda con información incompleta de composición, baja durabilidad o materiales difíciles de separar puede convertirse en un problema al final de su vida útil.
Sin embargo, en ropa de trabajo el ecodiseño no puede evaluarse solo desde el reciclaje. También debe considerar seguridad, resistencia, confort y adecuación al uso. Una prenda de protección, una chaqueta impermeable o un overol diseñado para trabajo agrícola no puede sacrificar desempeño técnico únicamente para mejorar un atributo ambiental. La verdadera circularidad consiste en equilibrar ambas dimensiones.
Esto implica seleccionar materiales adecuados, evitar complejidades innecesarias, diseñar prendas reparables cuando sea posible, asegurar buena confección, entregar instrucciones de cuidado y mejorar la trazabilidad. También implica revisar si la prenda contiene mezclas textiles que dificulten el reciclaje o accesorios que impidan su valorización posterior.
En el entorno chileno, donde los textiles ya fueron declarados producto prioritario y el decreto de metas se encuentra en elaboración según la información presentada en la Mesa, anticiparse puede transformarse en una ventaja competitiva. Las empresas que definan desde ahora estándares de compra más exigentes estarán mejor preparadas para responder a futuras obligaciones, reportes o programas de gestión.
Un buen punto de partida es incorporar preguntas de ecodiseño en las licitaciones: ¿cuál es la composición de la tela?, ¿la prenda tiene contenido reciclado certificado?, ¿qué vida útil se espera?, ¿se puede reparar?, ¿cómo se debe lavar para prolongar su uso?, ¿qué destino puede tener al final de su vida útil?
La eco-modulación todavía puede sonar lejana para algunas empresas en nuestro país, pero su lógica ya está instalada en la conversación internacional. Para quienes compran ropa de trabajo, prepararse hoy significa construir cadenas de suministro más responsables, trazables y adaptadas a la nueva economía circular textil.